PRESENTACIÓN

A principios del curso 04-05 nos reunimos un grupo de maestros y maestras de Audición y Lenguaje motivados por una preocupación: ¿Qué hacer con nuestro alumnado tartamudo? Todos, en nuestra experiencia profesional, habíamos trabajado con alumnos y alumnas con diferentes problemas del lenguaje: desde dislalias a deficiencia auditiva, pasando por retrasos del lenguaje, retrasos del habla, disfonías, etc. En todos los casos, con mayor o menor acierto, sabíamos qué hacer, qué recursos utilizar o dónde y cómo buscar ayuda para nuestras dudas. Pero la tartamudez se nos escapaba, porque, a pesar de haber infinidad de artículos y libros publicados sobre el tema, no encontrábamos nada concreto para intervenir sobre la tartamudez en la escuela.

Cuando nos “llegaba” un caso de tartamudez, a menudo no sabíamos cómo enfocar debidamente el tratamiento, y lo que solíamos hacer era dar algunas pautas muy generales a la familia y profesorado mientras nos encerrábamos en nuestra clase de logopedia con el niño para ayudarle a ser más fluido. Pero eso no bastaba, y de hecho la mayoría de las veces nuestro trabajo era frustrante porque no lográbamos solucionar “el problema”. Nos faltaban ideas y recursos para abordarlo y, de esta forma, llegamos a pensar que el alumnado tartamudo era el gran olvidado de la escuela.

De esta forma, al plantearnos qué hacer con nuestro alumnado tartamudo, lo primero que hicimos fue reflexionar sobre lo que significa la tartamudez. Entendemos que la tartamudez no es sólo un problema del lenguaje, una alteración en la fluidez con bloqueos, pausas, gestos asociados, etc., sino que afecta a toda la persona, a la visión que tiene de sí misma, a sus sentimientos (a menudo negativos), a sus relaciones con los demás y a su rendimiento escolar. Algún autor dijo que la tartamudez es un iceberg del que sólo asoma a la superficie una pequeña parte. Nuestra labor –como educadores, y no sólo como logopedas- debería consistir en hacer aflorar toda la parte sumergida del iceberg y contribuir a que poco a poco se vaya derritiendo. Porque el objetivo de la escuela debe ser educar al alumnado tartamudo para evitar que su vida gire en torno a la tartamudez.

En los primeros años de escolarización, si el alumnado presenta una disfluencia normal o una tartamudez límite, hay posibilidades, con el tratamiento adecuado, de que consiga superar esas disfluencias, pero cuando la tartamudez ya está establecida, debemos ser conscientes de las dificultades que supone conseguir una fluidez completa que significara la “curación” de la tartamudez. Así, en estos casos no podemos intervenir pensando sólo en la curación, sino que nuestro objetivo debe ser educarle para mejorar su futuro como persona en la sociedad.

Entonces, ¿para qué hemos elaborado este material?

En primer lugar para hacer reflexionar a toda la Comunidad Educativa (familia, profesorado, alumnado, Administración) sobre el significado profundo de la tartamudez y el reto que supone la intervención psicopedagógica (no sólo logopédica) del alumnado tartamudo.

En segundo lugar, para contribuir a orientar a las personas directamente implicadas en la educación del alumnado tartamudo (familias, profesorado, compañeros y compañeras) sobre cómo intervenir. Para ello hemos elaborado Guías para familias y profesorado, protocolos de evaluación e intervención, un tríptico informativo, otros recursos, etc… Estos materiales no pretenden ser prescriptivos, a modo de recetas que debamos aplicar sin más, sino fundamentalmente orientativos, en el sentido de que deberán ser los maestros y maestras de Audición y Lenguaje (primer destino de este material, que a su vez se encargarán de intermediar o distribuir entre la familia y el resto del profesorado) quienes decidirán en cada caso los pasos a dar y el tipo de intervención educativa con el alumnado tartamudo.

En tercer lugar, para intentar abrir un camino para la elaboración de nuevos materiales y propuestas que se puedan ir añadiendo posteriormente a los que aquí presentamos, y de esta forma ir mejorando los recursos para el abordaje de la tartamudez en la escuela.

En definitiva, nuestra intención es ofrecer un material sistemático de trabajo, fruto de la reflexión y del estudio, que sea útil para profesionales y familias, que nos ayude a comprender qué es la tartamudez y nos aporte las estrategias adecuadas para intervenir.

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